Corea del Sur prueba su cohete militar de combustible sólido tras medio siglo de veto

Corea del Sur ha abierto una nueva ventana de lanzamiento para su cohete militar de combustible sólido Mir, un proyecto que durante casi 50 años estuvo limitado por un acuerdo bilateral con Estados Unidos. El país busca unirse al selecto club de las seis naciones con capacidad espacial propia y reforzar la vigilancia sobre Corea del Norte.
Un cohete diseñado para la agilidad, no para la potencia
El Mir, cuyo nombre significa 'dragón' en coreano, es un lanzador de combustible sólido desarrollado por la Agency for Defense Development (ADD), la agencia estatal de defensa surcoreana. Su objetivo no es competir con los grandes lanzadores civiles en potencia o carga útil, sino ganar en agilidad: está diseñado para poner en órbita, rápido y sin previo aviso, pequeños satélites de radar capaces de vigilar Corea del Norte incluso de noche o entre nubes.
Según recoge Tech Times, la clave está en la frecuencia de vigilancia. Actualmente, Corea del Sur puede observar un punto de su vecino cada dos horas con sus satélites. Con el Mir y una constelación más densa de pequeños satélites, ese intervalo se reduciría a solo media hora. La capacidad de almacenar, trasladar y disparar el cohete con menos margen es lo que permite esta mejora operativa.
El primer intento de vuelo con las cuatro etapas completas, previsto para el 30 de junio de 2026 desde una barcaza junto a la isla de Jeju, fue cancelado en plena cuenta atrás por motivos de seguridad, según confirmó el Ministerio de Defensa surcoreano. La segunda ventana de lanzamiento se abrió el 31 de julio, aunque no hay confirmación oficial de si se produjo ni de su resultado.
Casi 50 años de restricciones impuestas por Estados Unidos
La historia del Mir no puede entenderse sin el acuerdo bilateral que Corea del Sur firmó con Estados Unidos en 1979. Ese pacto restringía en la práctica el alcance y la carga útil de los misiles surcoreanos, y por extensión los motores de combustible sólido que también sirven para lanzamientos espaciales. Durante casi medio siglo, el país asiático vio capada su capacidad de desarrollar cohetes propios.
La restricción se levantó en dos fases. Primero, en 2020, cuando se permitieron cohetes espaciales con propulsión sólida sin limitaciones. Después, en 2021, cuando ambos gobiernos pusieron fin al acuerdo por completo. El primer ministro surcoreano resumió el momento con una frase: su país había logrado 'la soberanía total sobre misiles en 42 años'.
Desde entonces, Corea del Sur no ha perdido el tiempo. El Mir, que anteriormente se conocía por su acrónimo provisional GYŪB, es la primera prueba de la versión operativa completa de su cohete militar de combustible sólido. El país quiere unirse al selecto club de las seis naciones con capacidad espacial propia, un objetivo que ahora parece más cerca que nunca.
Siete lanzamientos para desplegar 19 satélites radar
El lanzamiento del Mir es solo el primer paso de un plan más ambicioso. Según recoge el Seoul Economic Daily, están previstos siete lanzamientos para desplegar 19 satélites radar adicionales. El objetivo es reducir el intervalo de vigilancia sobre Corea del Norte de las dos horas actuales a solo 30 minutos.
Esta capacidad de observación más frecuente es especialmente relevante en un contexto de tensión regional. Los satélites de radar pueden operar de noche y entre nubes, lo que los convierte en una herramienta clave para el seguimiento de actividades militares en el país vecino.
El desarrollo del Mir también tiene implicaciones para la industria espacial surcoreana en general. Aunque el cohete tiene un propósito militar, la tecnología de combustible sólido y la capacidad de lanzamiento rápido son activos que podrían transferirse a aplicaciones civiles. Corea del Sur ya ha demostrado su ambición en el sector con proyectos como el lanzador Nuri, de combustible líquido, y ahora busca complementar esa capacidad con una opción más ágil y flexible.



