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EEUU y China estudian aplicar los protocolos de la Guerra Fría a la contención de riesgos de la IA

Fotografía que ilustra la noticia: EEUU y China estudian aplicar los protocolos de la Guerra Fría a la contención de riesgos de la IA
(xataka.com)

Un grupo de expertos que asesora a los gobiernos de Estados Unidos y China ha propuesto trasladar a la inteligencia artificial los protocolos de contención de la Guerra Fría, incluyendo líneas rojas alrededor de los sistemas nucleares y una línea de comunicación militar directa entre ambas potencias. La iniciativa, publicada el 9 de septiembre, busca evitar que un incidente con IA desencadene una escalada nuclear por error.

El escenario que preocupa a Washington y Pekín

El temor que ha movilizado a los analistas es un escenario límite: un modelo de IA muy avanzado que interfiera de forma autónoma en la red de mando nuclear de una gran potencia o que lance un ciberataque simulando que procede de la otra superpotencia. En ese caso, Washington y Pekín dispondrían de apenas unos minutos para decidir si la agresión es real o fabricada, un margen que, según los expertos, colocaría al mundo al borde del abismo.

Reuters ha confirmado que expertos de ambos países ya están trabajando conjuntamente para resolver este tipo de situaciones. El grupo de analistas, liderado por Melanie Sisson, investigadora sénior de la Brookings Institution (EEUU), y Tianjiao Jiang, profesor asociado de la Universidad de Fudan (China), publicó el pasado 9 de septiembre un artículo conjunto en el que exponen las medidas que consideran necesarias para evitar que un modelo de IA "rebelde" desencadene un conflicto entre las dos potencias.

El artículo se da a conocer en un momento de máxima tensión tecnológica entre ambos países, con restricciones a la exportación de chips y una carrera por el liderazgo en IA. La propuesta, sin embargo, apuesta por la cooperación en un terreno tan sensible como la seguridad nuclear.

Las medidas propuestas: líneas rojas y línea directa

El grupo de asesores liderado por Sisson y Jiang propone establecer líneas rojas alrededor de los sistemas nucleares de EEUU y China, mantener protocolos de control humano sobre los ciberataques con consecuencias graves y crear una línea de comunicación militar directa y dedicada entre ambos países para abordar cualquier incidente relacionado con la IA.

Estas medidas están inspiradas en los protocolos que establecieron la Unión Soviética y EEUU durante la Guerra Fría para gestionar un posible incidente nuclear. Según los autores, el mayor riesgo reside en que la IA defensiva de un país responda automáticamente ante actividad sospechosa y la otra nación interprete esa respuesta como un ataque, tomando represalias antes de aclarar lo sucedido. La línea directa permitiría a los dos gobiernos hablar antes de cualquier escalada.

El contexto diplomático refuerza la urgencia: se espera que el próximo 24 de septiembre Donald Trump y Xi Jinping aborden este asunto en la reunión que mantendrán en la Casa Blanca. La coincidencia temporal sugiere que el artículo busca influir en esa agenda, aunque los autores no lo confirman explícitamente.

División entre los expertos sobre la eficacia del diálogo

La propuesta no cuenta con un respaldo unánime. Lora Saalman, investigadora sénior del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Suecia), considera necesaria esa convergencia entre EEUU y China. En cambio, Carla Freeman, de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins (EEUU), pone en duda la utilidad real de los canales de diálogo que ambas potencias están estableciendo en el ámbito de la IA.

El desacuerdo refleja un debate de fondo: si los acuerdos bilaterales entre superpotencias son suficientes para contener un riesgo global como la IA, o si se necesitan mecanismos multilaterales más amplios. La historia de la Guerra Fría muestra que los canales directos funcionaron para evitar la guerra nuclear, pero el ritmo de avance de la IA es más rápido que el de la diplomacia tradicional.

Por ahora, la propuesta de Sisson y Jiang se queda en el papel, pero el hecho de que ambos gobiernos la estén considerando indica que el riesgo de un incidente con IA ya no se trata como ciencia ficción, sino como una posibilidad real que requiere protocolos concretos. La comunidad internacional observa con atención si Washington y Pekín convertirán estas recomendaciones en acuerdos vinculantes.