empresas-tecnologicas

HPE llevará un superordenador a la Luna en 2026 para procesar datos in situ

Fotografía que ilustra la noticia: HPE llevará un superordenador a la Luna en 2026 para procesar datos in situ
(xataka.com)

Hewlett Packard Enterprise (HPE) ha desarrollado Spaceborne Computer-4, un sistema de computación de alto rendimiento diseñado para operar directamente en la Luna. El equipo, de solo 1,2 kg, viajará a bordo del rover FLIP de Astrolab dentro del programa CLPS de la NASA, con aterrizaje previsto cerca del polo sur lunar a finales de 2026. La misión incluirá también experimentos de IA de la NASA y un sistema de ciberseguridad de Deloitte.

Por qué procesar en la Luna y no en la Tierra

La mayoría de las misiones no tripuladas comparten un mismo problema: las muestras y los datos deben enviarse a la Tierra para su análisis. Aunque ya existen rovers con laboratorios internos capaces de realizar pruebas in situ, el procesado informático sigue dependiendo de la transmisión a nuestro planeta, lo que genera una gran dependencia del ancho de banda.

Spaceborne Computer-4 busca eliminar ese cuello de botella. Al procesar los datos directamente en la Luna, las futuras misiones podrían reducir drásticamente la necesidad de enviar información a la Tierra, algo especialmente relevante en un entorno donde la comunicación con nuestro planeta tiene latencias que oscilan entre 1,3 y 2,6 segundos según la posición orbital. Para misiones críticas como la navegación autónoma o la cartografía en tiempo real, esa espera puede ser inaceptable.

El sistema, según el artículo original de Xataka, está pensado para que los datos fluyan mucho más deprisa que con una conexión permanente con la Tierra, algo que será esencial tanto para misiones no tripuladas como para el futuro desarrollo de bases habitadas en la Luna.

Hardware resistente al polvo lunar: sin ventiladores y con SSD de Kioxia

El conjunto de hardware de Spaceborne Computer-4 pesa solo 1,2 kg e incluye un módulo ligero y autónomo con CPU y GPU de bajo consumo, sin ventiladores. Esta característica es clave para resistir las condiciones lunares: al no tener partes móviles, se reduce el riesgo de que el polvo lunar, extremadamente abrasivo, dañe los componentes. Cuantas más piezas móviles haya, más fácil es que alguna sea dañada por inclemencias como el polvo.

El sistema también incorpora unidades de estado sólido de la japonesa Kioxia, que almacenan los datos en chips de memoria flash sin partes mecánicas. Esta elección refuerza la estrategia de minimizar la fragilidad en un entorno hostil donde las reparaciones son prácticamente imposibles. El diseño compacto y autónomo permite que el módulo pueda ser integrado en misiones sin requerir infraestructura adicional.

Pruebas planificadas: benchmarks, RAG y LiDAR

Una vez en la Luna, Spaceborne Computer-4 realizará varias pruebas para validar su funcionamiento en el entorno real. Entre ellas destaca la ejecución de benchmarks de rendimiento en condiciones lunares, lo que permitirá comparar el comportamiento del hardware con las expectativas terrestres. Además, se ejecutarán modelos de lenguaje con generación aumentada por recuperación (RAG), una técnica que consulta documentos antes de responder, útil para tareas de búsqueda y análisis de información in situ.

También se probará un sistema de procesamiento de datos LiDAR para cartografía y navegación, lo que abriría la puerta a que futuras misiones puedan generar mapas en tiempo real sin depender de la Tierra. Por último, el sistema desplegará y gestionará diversas aplicaciones para comprobar si la operación remota es fiable en la Luna.

Misión y socios: CLPS, Astrolab, Voyager Technologies y Deloitte

Todo el equipo se lanzará dentro del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA, que externaliza el transporte de cargas útiles a la Luna mediante empresas privadas. El sistema de HPE formará parte del rover FLIP de Astrolab, que viajará a bordo del módulo de aterrizaje Griffin-1 de Voyager Technologies. Si todo va según lo previsto, el lanzamiento se producirá a finales de 2026 y el aterrizaje se realizará cerca del polo sur lunar, una zona de gran interés por la posible presencia de agua helada.

Además del hardware y el software de HPE, la misión incluirá experimentos de inteligencia artificial desarrollados por la NASA. El algoritmo, llamado FLUID, consiste en un sistema de aprendizaje federado que coordina tres redes neuronales entrenadas con datos de la Tierra, la Luna y la Estación Espacial Internacional (ISS). También se probará un modelo de lenguaje ajustado para buscar e interpretar documentos a bordo.

La ciberseguridad también estará presente: Deloitte aportará un sistema llamado Silent Shield, capaz de detectar actividad anómala e intrusiones casi en tiempo real. "Igual que hay que proteger los sistemas informáticos en la Tierra, llegará un momento en el que sea esencial en la Luna", señala el artículo original.

Impacto para futuras misiones

Spaceborne Computer-4 no solo es un hito técnico: representa un cambio de paradigma en la forma de operar en la Luna. Si funciona correctamente, permitirá que las misiones no tripuladas procesen datos en tiempo real, reduciendo la latencia y la dependencia de los enlaces con la Tierra. También será un habilitador clave para las futuras bases habitadas, donde los astronautas podrán contar con sistemas propios de procesamiento de información sin necesidad de enviar cada dato a nuestro planeta.

La apuesta de HPE, junto con la NASA, Astrolab, Voyager Technologies y Deloitte, subraya que la computación de alto rendimiento ya no es un asunto exclusivamente terrestre. La industria tecnológica europea, y la española en particular, observa con atención estos desarrollos, que podrían abrir nuevas oportunidades de negocio en el sector espacial. El programa CLPS de la NASA, que busca fomentar una economía lunar, podría ver en estos sistemas un componente esencial para sus futuras misiones.