Dinamarca presenta un proyecto de ley para ilegalizar la difusión de deepfakes sin consentimiento

Dinamarca ha presentado un proyecto de ley para que la difusión de imitaciones digitales realistas del aspecto o la voz de una persona sin su consentimiento sea ilegal. La iniciativa, que reforma la ley de propiedad intelectual danesa, busca proteger tanto a los ciudadanos anónimos como a los artistas, y el ministerio de Cultura espera que entre en vigor a principios de 2027.
Dos niveles de protección y excepciones
Según la información publicada por Xataka, la reforma contempla dos niveles de protección: uno general contra las imitaciones digitales realistas de rasgos personales y otro específico para artistas e intérpretes. La medida incluye excepciones para la caricatura, la parodia, la sátira y la crítica al poder y a la sociedad.
La ministra de Cultura danesa, Zenia Stampe, ha explicado que uno de los objetivos principales es que las grandes tecnológicas retiren rápidamente el contenido manipulado para minimizar el daño. La reforma no regula la creación de estas imitaciones, sino su difusión, centrándose en frenar su circulación.
El contexto europeo: la Ley de IA y otras iniciativas nacionales
La UE exige desde el 2 de agosto de 2026 etiquetar los deepfakes, de acuerdo con el artículo 50 de la Ley de IA de la Unión Europea, bajo la amenaza de multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial. Dinamarca va un paso más allá al dar a cada persona el derecho a decir que no.
Francia ya prohíbe compartir contenido generado por IA de una persona sin su consentimiento cuando no sea evidente que es artificial o no esté indicado. En el Reino Unido, crear o solicitar deepfakes íntimos sin consentimiento es delito desde febrero, y compartirlos puede acarrear hasta dos años de cárcel.
Retos de la detección y aplicación de la norma
La efectividad de la medida dependerá de la rapidez en la retirada de los contenidos, lo que exige detectarlos primero. Los detectores automáticos no son fiables: hay benchmarks que evidencian que, a partir de deepfakes reales de redes sociales, el rendimiento de los modelos de código abierto baja hasta un 50%.
Además, aunque la ley se aplica en el territorio soberano de Dinamarca, internet no tiene fronteras. La regulación de la difusión de imitaciones digitales sin consentimiento puede enfrentar dificultades para hacer cumplir las retiradas cuando los contenidos se originan o se alojan fuera del país.



