El Nasdaq se hunde un 5,2% y Nvidia cae un 8,7%: el miedo a la desaceleración de la IA sacude Wall Street

La euforia postelectoral en Wall Street ha durado apenas 24 horas. El Nasdaq Composite retrocedía un 5,2% este jueves 5 de noviembre, según datos de Associated Press, arrastrado por un desplome generalizado de las grandes tecnológicas y, muy especialmente, de los fabricantes de semiconductores. Nvidia caía un 8,7%, AMD un 15,5% y CoreWeave un 12,5% en una sesión marcada por el temor a que la expansión de la inteligencia artificial no pueda mantener el ritmo de crecimiento que el mercado había descontado.
Una caída que afecta a todos los índices y a los grandes nombres de la IA
Los datos publicados por Associated Press a las 19:46 del jueves, con la sesión todavía abierta, mostraban un desplome generalizado. El S&P 500 cedía un 3,9% y el Dow Jones perdía un 3,1%, pero el castigo resultaba especialmente intenso en el Nasdaq, donde el peso de las empresas tecnológicas es mucho mayor.
Las pérdidas individuales más pronunciadas se concentraban en los fabricantes de semiconductores y en las compañías vinculadas a los centros de datos. Nvidia caía un 8,7%, AMD se desplomaba un 15,5% y CoreWeave retrocedía un 12,5%. Tesla tampoco escapaba a las ventas y retrocedía un 10,79% durante la sesión. GE Vernova, proveedora de infraestructura eléctrica para centros de datos, perdía un 7,7%.
El dinero necesario para sostener la IA, en el punto de mira
Detrás de estas ventas masivas se encuentra una preocupación que trasciende una mala jornada bursátil: la duda sobre la rentabilidad de las enormes inversiones que exige la expansión de la inteligencia artificial. Como viene documentando Reuters, construir centros de datos requiere desembolsos colosales en procesadores, infraestructura eléctrica y sistemas de refrigeración, mientras que los ingresos futuros siguen sujetos a incertidumbre.
Daniel Pinto, vicepresidente de JPMorgan, advirtió el 3 de noviembre, según la agencia, de que el mercado podría estar anticipando un crecimiento de ingresos y beneficios demasiado rápido para las empresas vinculadas a la IA. Una revisión a la baja de esas expectativas también afectaría a los fabricantes que suministran la tecnología necesaria para esa expansión, y eso es precisamente lo que los inversores están descontando con sus ventas.
El factor electoral: mayorías demócratas y riesgo de restricciones
A este escenario se suman los resultados de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Los demócratas lograron mayorías en ambas cámaras del Congreso, cuyo control asumirán en enero de 2027, y consiguieron victorias en estados como Texas y Georgia, importantes para la expansión de centros de datos.
Según recoge Reuters, los inversores temen que una mayor supervisión y posibles restricciones estatales y locales, especialmente en materia de permisos, retrasen nuevas instalaciones. Los analistas de UBS estiman que las posibles suspensiones de proyectos podrían poner en riesgo alrededor del 30% de la capacidad adicional prevista para 2028 en Estados Unidos. Se trata de una estimación sobre proyectos futuros, no de instalaciones cuya cancelación esté confirmada.
Ventas institucionales y un posible giro hacia empresas con flujo de caja
Los analistas intentan explicar por qué las ventas están siendo tan intensas. Mark Hackett, estratega jefe de mercados de Nationwide, explicó a Reuters que el desplome está impulsado principalmente por ventas institucionales y la reducción de posiciones apalancadas de fondos de cobertura.
Sameer Samana, de Wells Fargo Investment Institute, apunta a otro posible cambio en las preferencias de los inversores: el capital podría desplazarse desde compañías valoradas por sus expectativas de crecimiento hacia otras capaces de generar flujos de caja más sólidos. La cuestión ahora es si esta sacudida bursátil tendrá consecuencias más allá de las cotizaciones, y para ello habrá que comprobar si empiezan a retrasarse proyectos de centros de datos.



