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Gates: sin freno a la IA, los robots levantarán casas y la mano de obra humana dejará de ser necesaria

Fotografía que ilustra la noticia: Gates: sin freno a la IA, los robots levantarán casas y la mano de obra humana dejará de ser necesaria
(El Español)

Bill Gates ha vuelto a poner el dedo en la llaga del empleo y la inteligencia artificial. En una entrevista publicada por The Verge, el cofundador de Microsoft ha asegurado que, si la sociedad no decide frenar el avance tecnológico, los robots acabarán siendo capaces de construir casas, cultivar alimentos y realizar cirugías, lo que dejaría a la mano de obra humana fuera de la ecuación económica para la mayoría de los bienes y servicios.

El fin de la escasez de habilidades de cuello blanco

Gates, de 70 años, sostiene que la IA ya está mostrando su capacidad para realizar tareas que hasta ahora eran exclusivas de los trabajadores de oficina: soporte telefónico, televentas o labores de contabilidad. Según su diagnóstico, esa capacidad hará que la 'escasez de habilidades de cuello blanco' desaparezca, un eufemismo que en la práctica significa que los empleos asalariados de oficina, los llamados trabajos de cuello blanco, van a dejar de existir tal y como los conocemos.

El argumento de Gates es sencillo: la IA hace ese trabajo de forma más barata, rápida y precisa que una persona. La consecuencia es directa para las empresas que ya están evaluando estas herramientas: la ecuación coste-beneficio se ha invertido en muchas tareas administrativas, y eso tiene un impacto inmediato en la estructura de plantillas.

Más allá del trabajo intelectual, el fundador de Microsoft apunta a los trabajos físicos, los de 'cuello azul'. La robótica, impulsada por la IA, permitirá automatizar labores manuales complejas que hasta ahora parecían inalcanzables para una máquina. La llegada de robots humanoides de bajo coste acelerará ese proceso en sectores como la industria pesada, la agricultura y la construcción, donde cientos de millones de personas en todo el mundo podrían verse afectadas.

Una transición de 20 años con decisiones políticas

Gates calcula que esta transformación del mercado laboral se vivirá en una etapa de transición extremadamente compleja que durará unos 20 años. Durante ese periodo, la sociedad tendrá que tomar decisiones políticas concretas para proteger ciertos sectores de la actividad humana y garantizar la cohesión social.

El filántropo no se limita a describir el problema; propone una vía: que la sociedad acuerde blindar profesiones específicas para que sean exclusivas para humanos. Entre las que menciona están el cuidado de los niños, la preparación de alimentos, el arte y los deportes. Aunque la IA pudiera ejecutar esas mismas funciones con mayor eficiencia, la decisión de mantenerlas en manos humanas respondería a la necesidad de preservar el propósito, las relaciones sociales y el sentido de contribución de las personas.

En esa visión, la tecnología no es un destino inevitable, sino un campo de decisión política. Gates sugiere que frenar o detener masivamente el desarrollo de robots y IA en ciertos ámbitos es una opción real, aunque el coste de no hacerlo podría ser la obsolescencia de la mano de obra humana en la mayor parte de la economía.

El contexto de una advertencia repetida

Las declaraciones de Gates no son una novedad aislada en su agenda pública. El cofundador de Microsoft lleva años advirtiendo sobre los riesgos de la IA. A principios de julio, en una entrevista también recogida por Omicrono, afirmó que 'la IA es lo suficientemente poderosa para crear eventos que provoquen miles de millones de muertes', refiriéndose a los riesgos existenciales de la tecnología.

En esta ocasión, el foco está en el mercado laboral, pero la advertencia de fondo es la misma: el avance tecnológico sin control puede tener consecuencias disruptivas a escala global. Para las empresas tecnológicas españolas y europeas, la reflexión tiene un componente práctico: la automatización no es una hipótesis de futuro, sino una decisión de inversión que ya se está tomando, y que tendrá implicaciones en la plantilla, la regulación y la responsabilidad social corporativa.

La propuesta de Gates de blindar ciertas profesiones choca con la lógica de eficiencia que domina el sector, pero abre un debate que Europa, con su agenda regulatoria en IA, tendrá que abordar antes o después. La cuestión no es solo qué puede hacer la tecnología, sino qué debería hacer, una pregunta que la Comisión Europea lleva años intentando responder con la ley de IA y que ahora toma un cariz más existencial.