GPT-6 Astra: la apuesta de OpenAI para que la IA maneje el ordenador por ti

OpenAI ha presentado GPT-6 Astra, un modelo que aspira a que los usuarios den instrucciones a la máquina y esta ejecute las tareas directamente sobre la interfaz del ordenador. Más allá de los benchmarks, la novedad está en su capacidad de usar el PC como si fuera una persona: mover el ratón, hacer clic y rellenar formularios. El anuncio enmarca esta evolución como el paso del 'vibe coding' al 'vibe doing'.
De 'poner eso ahí' a hacerlo realidad
El anuncio de OpenAI recupera una demo de 1979 del MIT Architecture Machine Group en la que un usuario movía un puntero virtual y decía "Crea un círculo amarillo... allí", y la máquina lo hacía. Casi medio siglo después, GPT-6 Astra pretende materializar ese futuro: que las máquinas hagan cosas por nosotros en nuestro propio ordenador.
El modelo se presenta como el "mejor modelo en uso de ordenador" de OpenAI, según la compañía, que destaca su velocidad, precisión y seguridad en el control del PC. En el vídeo promocional, se muestra a usuarios pidiendo al modelo que cree un videojuego a partir de un círculo amarillo, que prepare una presentación de diseño, que compre una mesa a partir de una foto guardada en el ordenador o que redacte un documento legal.
La propuesta no se limita a la programación, el célebre 'vibe coding'. Con GPT-6 Astra, OpenAI apunta al 'vibe doing': que la IA no solo escriba código, sino que realice tareas completas en el ordenador, desde actualizar un CRM hasta organizar el calendario, todo controlado por voz, aunque también se pueda seguir usando ratón y teclado.
Rendimiento y límites en los benchmarks
Los resultados de GPT-6 Astra en pruebas estandarizadas son desiguales. En el test ARC-AGI-3, diseñado para medir la capacidad de razonamiento abstracto, ha alcanzado el 99,9%, frente al 30,2% de Claude Opus 5. Sin embargo, en Artificial Analysis, una plataforma que agrega múltiples pruebas, obtiene 61 puntos, empatado con Fable 5 y por detrás de Fable 5.1 (66) y Muse Spark 1.3 (62).
El modelo también ha saturado ExploitBench, un benchmark de ciberseguridad, lo que respalda la advertencia que OpenAI lanzó hace unos días sobre las capacidades del modelo en este ámbito. La compañía afirma que GPT-6 Astra es el modelo de IA "más alineado" que han creado, y que será difícil, aunque no imposible, que haga cosas que no debe.
En cuanto al control del ordenador, en OSWorld 2.0, que mide la capacidad de manejar un PC, GPT-6 Astra logra un 72,6%, superando a GPT-5.6 Sol (65,7%) y a Claude Opus 5 (70,2%). En ScreenSpot-Pro, que evalúa la localización de elementos en una interfaz, alcanza el 92,7%. No obstante, ese 72,6% también implica que en más de una cuarta parte de las tareas falla, una tasa aún elevada para usos profesionales delicados.
El coste del salto: el modelo más caro de OpenAI
GPT-6 Astra es, según el análisis de la plataforma, el modelo más caro de la historia de OpenAI: 10 dólares por millón de tokens de entrada y 50 dólares por millón de tokens de salida. Aunque su uso de tokens por tarea es relativamente bajo, el precio refleja el salto en capacidades y la apuesta de la compañía por un asistente que actúa directamente sobre el sistema.
Esa capacidad de interactuar con la interfaz gráfica convierte al ordenador en una especie de API universal. Frente a las integraciones tradicionales o protocolos como MCP, que requieren que alguien haya creado antes la conexión, el modo 'computer use' ofrece un plan B: si un programa no tiene API pero un humano puede usarlo, un agente capaz puede hacer lo mismo.
La idea de fondo es que los usuarios pasen de saber 'cómo' hacer algo a solo expresar 'qué' quieren. Si antes había que saber abrir una hoja de cálculo y escribir fórmulas, ahora bastará con decir "dime cuánto he gastado en viajes este año y prepárame un informe". La máquina se encarga de saber qué aplicaciones abrir, dónde están los datos y qué botones pulsar.
La ironía, como señala el análisis de Xataka, es que durante décadas la industria ha dedicado esfuerzos a hacer los ordenadores más fáciles de usar con interfaces gráficas, y ahora se entrena a las máquinas para que usen esas mismas interfaces, posiblemente para que los humanos dejen de usarlas.



