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Investigadores chinos presentan una batería de sodio que se recarga en cuatro minutos y abarata el coste un 40%

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(El Español)

Un equipo de investigadores en China ha desarrollado una nueva arquitectura para baterías de sodio que permite cargar un coche eléctrico en solo cuatro minutos, equiparando por primera vez los tiempos de repostaje de un vehículo de combustión. El avance, basado en un electrolito cuasi-sólido de alta conductividad iónica, también reduce el coste de fabricación de la batería hasta en un 40% y mantiene un 90% de capacidad tras 2.000 ciclos de carga rápida.

Una carga que iguala al repostaje tradicional

El sistema presentado por el equipo chino resuelve de una vez dos de los grandes escollos del vehículo eléctrico: los elevados costes de fabricación asociados al litio y los largos tiempos de espera en los puntos de recarga. Con una recarga completa en cuatro minutos, la tecnología iguala los tiempos de repostaje de un coche de gasolina o diésel, un factor clave para la adopción masiva.

Durante los ensayos de laboratorio, el sistema operó de forma continuada y estable durante más de 6.000 horas. Además, logró conservar un 90% de su capacidad inicial tras someter la celda a 2.000 ciclos de carga rápida, un dato relevante para la vida útil de la batería en condiciones reales de uso.

La clave del hito reside en el desarrollo de un electrolito cuasi-sólido de alta conductividad iónica que crea una capa de protección válida tanto en el ánodo como en el cátodo. Esta capa permite aplicar tasas de carga extremadamente agresivas sin degradar la estructura de la batería ni comprometer su seguridad térmica.

Sodio: abundancia y reducción de costes

La gran ventaja competitiva del sodio es su abundancia y su bajo coste. Al no depender de metales caros, escasos o sujetos a tensiones geopolíticas como el cobalto o el níquel, el uso de sal común como principal materia prima permite reducir el coste final de la batería hasta en un 40%.

El carbonato de sodio es una materia prima mucho más económica que el litio, con un coste hasta un 95% inferior y reservas prácticamente inagotables. Esta abundancia no solo reduce la dependencia de materiales críticos, sino que también permite prescindir del cobre en el ánodo, sustituyéndolo por láminas de aluminio mucho más baratas.

El resultado es una simplificación drástica del proceso de fabricación, lo que abaratará el coste final de las baterías hasta precios que no superen los 15.000 euros, un umbral que facilitaría su comercialización en segmentos de precio de entrada.

Rendimiento en frío y aplicaciones urbanas

La tecnología de sodio también destaca por su rendimiento térmico. Mientras que los vehículos eléctricos con baterías de litio sufren pérdidas drásticas de autonomía y caídas en la velocidad de carga con temperaturas bajo cero, las celdas de sodio mantienen una estabilidad operativa y funcional en climas completamente helados.

Aunque las baterías de sodio presentan una densidad energética ligeramente inferior a las celdas de litio de máxima gama, sus reducidos costes de producción las convierten en la solución ideal para vehículos urbanos, utilitarios y segmentos de precio de entrada.

La combinación de costes reducidos, seguridad ante incendios y recargas en cuatro minutos posiciona a las baterías de sodio como una alternativa seria al litio, no como un simple sustituto, sino como un elemento clave para asentar la próxima fase del sector de la movilidad eléctrica.