Amazon advierte de que frenar los centros de datos sería un 'error histórico' para la carrera de la IA

Amazon ha salido al paso de la creciente oposición social y política a la construcción de centros de datos en Estados Unidos con un mensaje contundente: frenar estas infraestructuras pondría en riesgo la carrera de la inteligencia artificial y sería un error con consecuencias 'potencialmente irreparables'. La compañía, a través de su consejero delegado de AWS, Matt Garman, advierte de que las moratorias locales podrían dejar a Estados Unidos rezagado frente a otros países durante generaciones.
La oposición se extiende y AWS responde
La discusión sobre dónde instalar los centros de datos ha dejado de ser teórica en Estados Unidos. Según el observatorio Data Center Watch, decenas de proyectos se han retrasado o bloqueado por protestas locales, y Garman asegura que hay más de 100 moratorias planteadas en distintos puntos del país. Las quejas se centran en el consumo de electricidad, el uso del agua y la ocupación de territorio, además de la duda sobre cuánto empleo estable queda en las comunidades una vez terminada la fase de construcción.
Ante este escenario, Amazon ha decidido intervenir públicamente. La compañía sostiene que lo que está en juego no es solo la ubicación física de estas instalaciones, sino la capacidad de Estados Unidos para competir en una tecnología que considera estratégica. Garman compara el momento con la construcción de la red de autopistas interestatales en 1956, una infraestructura creada con fines económicos y de defensa que terminó conectando el país y habilitando nuevas actividades. AWS sostiene que la computación que sostendrá la IA requiere una expansión masiva de instalaciones similar, y que perder impulso ahora podría ser 'potencialmente irreparable'.
Las cifras del consumo energético y la respuesta de Amazon
La contestación social no surge de una desconfianza abstracta hacia la inteligencia artificial. Los centros de datos están elevando su demanda de electricidad a un ritmo acelerado y obligan a planificar nuevas redes y capacidad de generación. Según estimaciones del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en 2024 representaban alrededor del 4,7% del consumo eléctrico estadounidense, y en su escenario de referencia la cifra alcanzaría el 11,8% en 2030.
Amazon responde con una lista de lo que Garman considera 'mitos'. La compañía afirma que sus centros consumen de media menos de 13.000 galones de agua al día, frente a los 170.000 que atribuye a una instalación típica del sector, y niega que se pueda cargar a esta industria el aumento de las tarifas eléctricas. También sostiene que sus generadores de respaldo permanecen inactivos el 99,9% del tiempo y defiende el impacto positivo en impuestos, empleo e inversiones para las comunidades locales. Eso sí, la fuente deja claro que estas cifras y argumentos provienen de la propia Amazon y deben leerse como su defensa, no como un consenso cerrado.
Nuevos compromisos: transparencia y un fondo de 1.000 millones
La respuesta de Amazon no se limita a desmontar las críticas. La empresa ha formalizado un compromiso con tres ejes: mayor transparencia sobre el consumo de agua y energía, el fin de los acuerdos de confidencialidad con las administraciones públicas y el compromiso de que las mejoras de la red eléctrica necesarias para sus centros no recaigan sobre los vecinos.
Además, ha puesto en marcha el programa 'Built Together', dotado con más de 1.000 millones de dólares en cinco años para educación, formación, eficiencia energética y prioridades locales. La compañía es consciente de que, para seguir construyendo, necesita ganarse a las comunidades en las que se instala.
El reflejo en España: tensión en Aragón
La tensión también se deja sentir en España, aunque a menor escala. AWS tiene operativa desde noviembre de 2022 su región española en Aragón, y este año la compañía elevó hasta 33.700 millones de euros la inversión prevista para ampliar sus centros de datos y sus capacidades de IA en el país, con esta comunidad como núcleo. Ese crecimiento ha encontrado resistencia: Ecologistas en Acción Aragón ha impugnado judicialmente el Plan de Interés General de Aragón (PIGA), la norma que autoriza la expansión de AWS, y otros colectivos cuestionan sus efectos ambientales y la tramitación de los proyectos.
Amazon, mientras tanto, insiste en que el próximo gran cuello de botella de la inteligencia artificial puede no estar en los modelos ni en los chips, sino en el permiso, la energía, el suelo y la aceptación social. De ahí que Garman convierta las moratorias locales en una cuestión de competitividad nacional. Pero esa misma ambición obliga a las empresas a convencer a las comunidades de que merece la pena alojarla.



