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La IA dispara la demanda de electricistas: el caso que evidencia el nuevo valor de los oficios técnicos

Fotografía que ilustra la noticia: La IA dispara la demanda de electricistas: el caso que evidencia el nuevo valor de los oficios técnicos
(genbeta.com)

La inteligencia artificial no solo está transformando los trabajos de oficina. El electricista español Juan Castro sostiene que la IA hará que los profesionales de los oficios sean "los mejor pagados", apoyándose en la escasez de talento cualificado y en unas herramientas que prometen agilizar su trabajo diario. Pero, ¿hasta qué punto es una certeza y no una expectativa? Lo analizamos.

Un electricista ve en la IA una oportunidad para revalorizar su oficio

En un vídeo difundido en YouTube, Juan Castro, instalador eléctrico español, sostiene que la IA representa una oportunidad para los oficios. "Los oficios van a ser de los trabajos mejor pagados", señala, basándose en que actualmente tiene más trabajo del que puede abarcar y que existe una demanda creciente de profesionales cualificados.

Castro no solo se queda en la anécdota. En la descripción de su vídeo, detalla que la IA puede ayudar a diagnosticar problemas, realizar los cálculos de instalación y ahorrar tiempo en la elaboración de presupuestos. Su propuesta es clara: "unir lo propio con las herramientas de IA" para hacer más trabajos y mejorar lo que cobra.

El electricista también hace suya una frase que ha cobrado fuerza en el sector: "La IA no nos quita el trabajo". En su intervención, menciona las oportunidades que ve para electricistas y fontaneros según el consejero delegado de NVIDIA, Jensen Huang, y anima a que más personas se formen en oficios técnicos.

Su discurso es optimista. Incluso llega a afirmar que se puede llegar a ganar más de 2.000 euros después de unos meses de formación, aunque no concreta si esa cifra es bruta o neta ni el periodo exacto de formación al que se refiere.

La realidad del mercado español: demanda alta y competencia baja

Los datos del mercado laboral español respaldan parcialmente la visión de Castro. Según un análisis de InfoJobs publicado en abril de 2026 con datos de 2025, se registraron 8.179 vacantes para el perfil específico de electricista. La cifra es relevante si se compara con la media de la plataforma: hay 31 candidatos por vacante para electricista, frente a los 56 de la media general del portal.

En el subsector de la electricidad, que incluye otros perfiles relacionados, se publicaron un total de 29.847 vacantes. Estas cifras sugieren que hay menos competencia por cada puesto de trabajo que en el resto del mercado, lo que podría traducirse en una posición de fuerza para los profesionales a la hora de negociar sus condiciones.

Sin embargo, es importante matizar los datos. Que haya menos competencia que la media no significa que las vacantes estén sin cubrir, ni tampoco permite saber cuál será el salario de quien empieza. La demanda existe, pero la correlación directa entre demanda y salario no es automática.

El propio Castro habla de una formación corta para acceder a estos oficios, pero conviene recordar que en España la actividad de electricista está regulada. El Reglamento electrotécnico para baja tensión (instrucción ITC-BT-03) exige estar en una empresa instaladora habilitada y demostrar alguna de las siguientes vías de cualificación: titulaciones con competencias adecuadas, experiencia profesional reconocida o certificación por una entidad acreditada. La duración de un curso no garantiza ninguna de estas vías.

La evidencia internacional: los datos apuntan a más trabajo, no a mejor paga

La visión optimista de Castro choca con los datos que manejan organismos internacionales. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su índice de exposición de 2025 elaborado junto a NASK, estima que uno de cada cuatro trabajadores del mundo tiene una ocupación expuesta, en mayor o menor medida, a la IA generativa.

El dato relevante es que todavía son las ocupaciones administrativas las más expuestas, no los oficios manuales. Los autores del informe consideran que es más probable que se produzca un cambio en los empleos, y no una sustitución total, porque hay muchas tareas que necesitan de la intervención humana. Hay una conexión física que la IA no puede sustituir: "Si se va la luz en una vivienda, alguien tiene que ir físicamente", explica Castro.

Pero el punto más delicado de su argumentación es el salario. En una revisión de la evidencia publicada por la OIT el 1 de junio de 2026, se encontraron ganancias de productividad asimétricas: los ahorros de tiempo que declaraban los trabajadores todavía no se han visto reflejados en mayores ingresos medidos.

Este matiz es fundamental. Aunque un electricista pueda hacer más presupuestos en menos tiempo gracias a la IA, el hecho de ahorrar tiempo no garantiza automáticamente un sueldo mayor. El estudio de la OIT no es específico para electricistas, por lo que no puede asumirse que el aumento de encargos se traduzca de forma inmediata en mejores ingresos. Hay que demostrarlo con datos.

Mientras tanto, el sector observa con atención los movimientos de los gigantes tecnológicos. Google ha anunciado su apoyo a un programa de formación para 100.000 trabajadores eléctricos y 30.000 nuevos aprendices en Estados Unidos, conectando esta necesidad con las infraestructuras eléctricas que demanda la IA, la industria avanzada y la energía limpia. No es un programa de contratación, sino de formación, pero confirma que la demanda de estos perfiles es real y creciente.