Las gafas de Meta desatan una ola de grabaciones sin consentimiento: estas son las medidas de la compañía

Las gafas inteligentes de Meta, lanzadas en 2022, han dado un salto en popularidad, pero también han destapado un uso preocupante: la grabación sin consentimiento. Desde bromas pesadas en restaurantes hasta acoso en playas, estos dispositivos han llevado a instituciones británicas a prohibir su uso. Meta asegura que ha eliminado miles de vídeos y que trabaja en parches de seguridad, mientras el vacío legal complica la protección de las víctimas.
De la utilidad diaria al acoso: el doble filo de las gafas de Meta
Las Ray-Ban de Meta se presentaron en 2022 como una suerte de 'GoPro diaria' con acceso a asistentes de IA, capaz de grabar manos libres, traducir conversaciones o gestionar llamadas. Su diseño, de pasta gruesa y con una pequeña luz LED como única señal de grabación, pasa desapercibido para muchas personas, lo que multiplica la sensación de indefensión de las víctimas.
Sin embargo, la creciente adopción ha revelado un lado oscuro. Usuarios se acercan a mujeres en playas o en la calle para ligar mientras las graban sin informarles, y otros montan bromas pesadas a empleados de restaurantes o tiendas, compañeros de instituto o viandantes. Estos vídeos acaban en redes sociales y se convierten en motivo de burla o acoso. La BBC recogía a principios de año la denuncia de una joven que fue grabada en una playa y descubrió el vídeo publicado en TikTok: el hombre le preguntó su nombre y teléfono, ella declinó amablemente, y la interacción, que parecía un simple coqueteo, acabó con miles de likes y comentarios vejatorios.
Instituciones y tribunales británicos toman medidas ante el riesgo para la privacidad
Reino Unido se ha convertido en uno de los primeros países en reaccionar formalmente. Cines y teatros británicos estudian prohibir la entrada con estas gafas, ampliando la restricción que ya existía para los móviles. Los tribunales de Inglaterra y Gales han vetado recientemente su uso en las salas de justicia. Investigadores de varias universidades del país advierten en un informe de que estos dispositivos han abierto nuevas formas de abuso y violencia de género, y que eliminar esos vídeos después es complicado o casi imposible.
A ello se suma la investigación abierta por el Gobierno británico contra Meta, tras conocerse que subcontratistas podrían haber accedido a grabaciones íntimas realizadas con las gafas. En Estados Unidos, la compañía también afronta un proceso por una supuesta violación de las leyes de privacidad y publicidad engañosa. Aunque grabar a otra persona en público no es ilegal, los comentarios vejatorios que acompañan a los vídeos agravan la sensación de indefensión de quienes son grabados sin consentimiento.
Las respuestas de Meta: del LED obligatorio a los trucos virales con derechos de autor
Meta ha intentado frenar la polémica con medidas técnicas. La más visible es el LED blanco que parpadea al activar la cámara, pero muchos usuarios lo tapan o manipulan. Ante esto, la compañía ha anunciado una actualización de software que desactiva automáticamente la cámara si detecta que se intenta ocultar el LED. En el plano de la moderación de contenidos, Adam Mosseri, director de Instagram, confirmó este verano que se prohíben los vídeos que muestren acoso o burlas, y que ya han eliminado miles de publicaciones asociadas a hashtags como 'rizz', 'pickup artist' o 'cold approach'.
No obstante, los usuarios han popularizado trucos virales que aprovechan los sistemas de protección de derechos de autor de plataformas como YouTube o Instagram: reproducir canciones de Disney a través del altavoz del teléfono para que el algoritmo detecte la infracción y retire el vídeo. La técnica no es nueva: en 2022, una patrulla policial en Estados Unidos reprodujo canciones de Disney a todo volumen desde las ventanillas de su coche patrulla para evitar que un residente los grabara, y el departamento de policía abrió una investigación sobre el comportamiento de los agentes. El truco no impide ser grabado, pero incrementa las posibilidades de que el vídeo sea eliminado. Aún así, en redes más permisivas como X o Twitch, la eliminación no está garantizada, y el daño, una vez generado, resulta muy complicado de reparar.



