Las redes 5G pueden actuar como radares: Lockheed Martin las usa para detectar y seguir drones

Las redes 5G comerciales, además de conectar móviles, pueden servir como radares para detectar drones en vuelo. Lockheed Martin, con Verizon y Nvidia, ha desarrollado NetSense, una solución que analiza por IA las perturbaciones en el espectro radioeléctrico y anticipa una de las grandes capacidades del 6G.
Detección de drones mediante 5G: el concepto NetSense
La infraestructura 5G que ya cubre buena parte del territorio español, incluso como 5G SA real, puede hacer algo más que transmitir datos a alta velocidad: convertirse en un radar para detectar objetos voladores. Es lo que ha demostrado Lockheed Martin en colaboración con Verizon y Nvidia mediante NetSense, un sistema que aprovecha las señales de radiofrecuencia de las redes 5G para identificar drones y seguir su trayectoria en tiempo real.
El principio es similar al del WiFi, que puede detectar interferencias cuando un objeto cruza su espectro, pero aplicado a una escala mucho mayor. Las redes 5G, ya desplegadas en entornos urbanos y rurales, emiten señales de radiofrecuencia que se ven perturbadas por cualquier objeto que las atraviese. NetSense captura esas perturbaciones y, mediante algoritmos de inteligencia artificial, las traduce en detección y seguimiento de drones, según explica la compañía en colaboración con Verizon y Nvidia.
La demostración, realizada en un entorno poblado de Estados Unidos, muestra que las redes 5G comerciales son válidas para la detección de objetos volantes si se complementan con sistemas que analicen mediante IA las perturbaciones que provocan en las señales de radiofrecuencia.
Cómo funciona NetSense y su arquitectura técnica
El sistema NetSense utiliza las redes 5G existentes como base, sin necesidad de instalar nuevas torres de radiofrecuencia. La captación de perturbaciones se realiza en tiempo real, y los datos se envían a un sistema de IA que se apoya en Nvidia AI Aerial, una plataforma en parte de código libre destinada a proyectos avanzados de IA sobre redes 5G y 6G. Los algoritmos de Lockheed Martin procesan esa información para identificar el dron, predecir su trayectoria y seguir su movimiento.
Una de las claves del diseño es su arquitectura abierta, que permite integrar la solución en redes ya operativas sin grandes modificaciones. Según las pruebas realizadas por Lockheed Martin en un entorno poblado de Estados Unidos, NetSense fue capaz de detectar en tiempo real los vuelos de drones que cruzaban la cobertura 5G de la zona, identificarlos y rastrearlos aprovechando la infraestructura ya creada del operador.
El enfoque anticipa una de las grandes capacidades del 6G, el Integrated Sensing and Communication (ISAC), que plantea que las futuras redes no solo comuniquen, sino que también perciban su entorno. Lockheed Martin ha demostrado que esa filosofía puede aplicarse ya sobre el espectro 5G existente y sin esperar al despliegue del futuro estándar.
Implicaciones para empresas y privacidad
La demostración de NetSense no implica que todas las antenas 5G se conviertan automáticamente en radares. Se trata de una prueba de concepto. Y, pese a que resulta viable, no convierte automáticamente cada cobertura 5G en un radar: resulta imprescindible incorporarle una capa de procesamiento, IA y software que, actualmente, no se encuentra instalada. No obstante, el modelo muestra que es posible desplegar sistemas de detección sin instalar nuevas torres de radiofrecuencia, lo que reduce costes y acelera la implementación para usos como seguridad perimetral, control de espacio aéreo o vigilancia de infraestructuras críticas.
El segundo gran apunte tiene que ver con la privacidad. El hecho de que las perturbaciones en el espectro 5G permitan trazar la posición y trayectoria de un objeto abriría la puerta a otros usos, más allá de la detección de drones, que podrían afectar a la localización de personas o dispositivos. Nos acostumbramos a pensar en el 5G como una red que conecta lo que hay a su alrededor, y estamos empezando a descubrir que también puede observarlo, una capacidad que las empresas y reguladores deberán evaluar con detenimiento a medida que se desarrollen nuevas aplicaciones.



