Los empleos españoles más expuestos a la IA crecen por encima de la media: la destrucción neta no aparece

La predicción de una ola de destrucción de empleo por la inteligencia artificial no se está cumpliendo en España. Un informe de Fedea y BBVA Research cifra en cerca del 30% el empleo nacional expuesto a la IA, pero las ocupaciones más afectadas han crecido por encima de la media desde 2022. Los datos no muestran señales de desplazamiento neto de puestos, aunque el estudio advierte de que la calma puede ser temporal y que la realidad española no coincide con la de otros países.
Siete millones de puestos en la franja alta de exposición
El Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo, elaborado por Fedea y BBVA Research, ha medido cuántos puestos dependen directamente de la IA generativa. El resultado: 30% del empleo total en España está seriamente expuesto a esta tecnología. Dentro de ese grupo, 7,2 millones de personas ocupan puestos considerados de alta exposición y otros 5,1 millones se sitúan en la franja media-alta.
Lo más llamativo para los investigadores es la evolución desde 2022, el año en que se lanzó la primera versión de ChatGPT. En lugar de registrar caídas, el empleo en esas profesiones expuestas ha crecido más rápido que la media nacional. Los autores no han encontrado en los datos señales de destrucción neta de puestos en las ocupaciones con mayor impacto tecnológico.
Florentino Felgueroso, investigador de Fedea, ha explicado a EuropaPress que "no se observa ningún tipo de desplazamiento del empleo debido a la inteligencia artificial". Es una conclusión que contradice el discurso dominante de los últimos años, aunque los propios autores matizan que la situación puede cambiar.
La cualificación marca la diferencia
El perfil del trabajador expuesto no es uniforme. Más del 40% de los empleados con estudios superiores ocupa puestos de alta exposición a la IA, frente a apenas el 15% de quienes tienen la ESO o niveles inferiores. La conclusión de los autores es que la tecnología no destruye empleo de forma indiscriminada, sino que está incrementando la oferta en puestos cualificados.
La edad también importa. La franja entre 25 y 34 años es la más afectada por estos puestos, con un 35% en ocupaciones etiquetadas como muy expuestas. En el otro extremo, los empleados de entre 16 y 24 años muestran los niveles más reducidos de exposición.
El origen del trabajador introduce otra variable: quienes completan sus estudios en España y se incorporan al mercado laboral nacional concentran la creación de empleo en ocupaciones con alta exposición a la IA. En cambio, quienes llegan del extranjero con formación completada fuera ocupan empleos de baja exposición a la tecnología.
Mayor exposición, mejores condiciones
El informe desvincula la exposición a la IA de peores condiciones laborales. Los puestos más expuestos presentan menores tasas de subempleo y menor temporalidad. Los autores atribuyen este efecto, al menos en parte, a la mayor cualificación exigida en estos empleos.
Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, defiende que "cuanta más exposición, mejor, para poder ser más productivos y para ver que nuestros salarios reales aumentan". Su tesis es que la IA se encarga de las tareas con menos valor añadido.
Elena Alfaro, responsable de adopción de IA en BBVA, justifica el crecimiento del empleo en estos puestos porque "lo que vemos es que se automatizan tareas, que suelen ser las menos interesantes para las personas, pero no puestos enteros". Es una distinción clave: no se eliminan empleos completos, sino tareas dentro de ellos.
La excepción española frente a EEUU
El propio informe reconoce que la fotografía española choca con lo que empieza a verse en otros países. No todos están implantando la IA al mismo ritmo y los efectos se manifiestan de forma desigual.
Un estudio de la Universidad de Stanford ha detectado que el empleo de jóvenes de 22 a 25 años en ocupaciones muy expuestas a la IA cayó un 13% desde finales de 2022 en Estados Unidos. Los trabajadores con más experiencia mantienen sus puestos o incluso ganan empleo, una tendencia que sí coincide con lo observado por Fedea y BBVA Research en España.
Doménech lanza una advertencia: tener poca exposición directa a la IA "no es sinónimo" de que un puesto esté a salvo, porque "los tentáculos de la robótica pueden llegar donde no llegan los de la IA". La calma actual no garantiza nada a medio plazo, advierte.



