Unitree vale 50.000 millones tras su salida a bolsa, pero el mercado de robots humanoides aún no existe

Unitree, el fabricante chino de robots, ha debutado en la bolsa de Shanghái con una subida cercana al 460%, lo que sitúa su capitalización bursátil en 50.000 millones de dólares. Sin embargo, el entusiasmo del mercado contrasta con una realidad incómoda: el gran mercado de los robots humanoides todavía no existe, y una parte relevante de la demanda actual procede de centros de entrenamiento respaldados por gobiernos locales, según Financial Times.
Un debut bursátil descomunal con una pregunta incómoda
Unitree recaudó unos 904 millones de dólares en su oferta pública de venta (OPV), y sus acciones llegaron a dispararse más del 600% durante la sesión antes de cerrar con una subida cercana al 460%. La demanda de los inversores minoristas fue miles de veces superior a las acciones disponibles, un entusiasmo que ha llevado a la compañía a una valoración de 50.000 millones de dólares.
El problema, como señalan los analistas de Financial Times, es que esa capitalización bursátil no es un reflejo del negocio actual de la empresa, sino la expectativa de que el mercado de robots humanoides crezca de forma extraordinaria en los próximos años. La pregunta que surge, frente a tanto optimismo, es dónde están los robots humanoides que justifiquen esa cifra.
El CEO de Unitree habla de un 'momento ChatGPT' para la robótica
Wang Xingxing, consejero delegado de Unitree, reconoce que la tecnología aún tiene un largo recorrido. En declaraciones recogidas por la prensa, habla de un futuro "momento ChatGPT" para la robótica, cuando los robots sean capaces de comprender instrucciones generales y ejecutar tareas nuevas sin haber sido programados específicamente para cada una de ellas.
Según su visión, ese momento podría llegar en dos o tres años en el escenario más optimista, pero también podría tardar entre cinco y diez. Mientras tanto, los robots humanoides actuales son lentos, caros y poco versátiles, lo que limita su adopción en aplicaciones prácticas reales.
Demanda artificial: centros de entrenamiento subvencionados por gobiernos locales
Financial Times ha investigado el ecosistema chino y ha descubierto que una parte importante de la demanda actual de robots humanoides procede de más de 90 centros de entrenamiento respaldados por gobiernos locales. Estos centros compran los robots, los utilizan para generar datos de movimiento y entrenamiento, y después venden parte de esos datos a los propios fabricantes.
Es un ciclo que sirve para mejorar la tecnología, pero que dificulta saber qué parte de la demanda actual proviene de clientes que realmente están utilizando estos robots para realizar tareas prácticas. China ya aplicó un modelo similar en industrias como el coche eléctrico, las baterías o los paneles solares, donde el Gobierno ayudó a crear demanda antes de que el mercado madurara. El resultado en muchos casos fue sobrecapacidad, guerras de precios y la desaparición de muchas empresas, aunque también otras que acabaron dominando el mercado global.
¿Burbuja financiera o apuesta estratégica?
Unitree es uno de los fabricantes de robots más importantes de China. Domina el segmento de los cuadrúpedos robóticos asequibles y ya ha distribuido miles de unidades. Reuters sitúa en 18.000 unidades los robots humanoides distribuidos hasta julio. Sin embargo, su valoración bursátil supera con creces lo que sus ventas y beneficios actuales justificarían, según los analistas de Financial Times.
La posible burbuja financiera, no obstante, podría no ser tal: los inversores pueden estar pagando mucho hoy, pero al mismo tiempo empresas como esta pueden estar creando una cadena de suministro y fabricantes que les permita ganar la carrera si finalmente llega ese "momento ChatGPT de la robótica". Un factor adicional: las ideas fundamentales que ayudaron a Unitree a crear sus exitosos perros robot procedían de investigaciones de universidades de EE. UU. financiadas por el ejército y publicadas abiertamente, lo que evidencia cómo el conocimiento abierto se convierte en ventaja competitiva para la industria china.



