empresas-tecnologicas

Apple autoriza a los desarrolladores a eliminar el soporte de sus apps universales para los Mac con Intel

Fotografía que ilustra la noticia: Apple autoriza a los desarrolladores a eliminar el soporte de sus apps universales para los Mac con Intel
(hipertextual.com)

Apple ha comunicado a los desarrolladores que distribuyen aplicaciones universales a través de la Mac App Store que ya están autorizados a eliminar el soporte para los ordenadores Mac con procesadores Intel. La medida afecta a las apps que requieren macOS 13 o una versión posterior y supone el último paso para desligar por completo el ecosistema de la arquitectura x86, según ha adelantado MacRumors.

El fin de una exigencia que mantenía vivo el soporte

Desde que Apple completó la transición de su catálogo de ordenadores a los chips propios basados en ARM, la compañía seguía obligando a que las aplicaciones universales distribuidas en su tienda continuaran ofreciendo actualizaciones a los equipos con CPU de Intel. Ese requisito, que se mantenía incluso después de que el último Mac con chip Intel dejara de fabricarse, ha quedado ahora en desuso.

En la comunicación remitida a los desarrolladores, Apple explica que las aplicaciones universales de macOS en la Mac App Store que requieran macOS 13 o posterior "ahora pueden eliminar la compatibilidad con ordenadores Mac basados en Intel". La compañía justifica la decisión en la simplificación del proceso de desarrollo y en la optimización de los recursos durante la instalación: "Al eliminar la compatibilidad, puedes simplificar su desarrollo y optimizar su descarga y el tamaño en el dispositivo", señala el aviso.

A partir de este momento, será potestad de cada estudio o empresa decidir si continúa brindando soporte con sus apps universales a los Mac con chip Intel. La medida puede impactar de forma negativa en aquellos usuarios que todavía utilizan un equipo de Apple con más de seis años de antigüedad.

Qué supone para los usuarios de Mac con Intel

Que los Mac con hardware de Intel pierdan la compatibilidad con las apps universales de la Mac App Store no significa que vayan a dejar de funcionar de inmediato. Los usuarios podrán seguir utilizando las versiones estables ya instaladas con normalidad, tal y como apunta la información difundida por MacRumors.

El problema llegará con el tiempo. Las aplicaciones que retiren el soporte no recibirán actualizaciones con nuevas funciones ni correcciones de errores. Esto implica que, eventualmente, quedarán obsoletas y dejarán a los usuarios "a merced de nuevos fallos o vulnerabilidades que puedan aparecer, pues no tendrán arreglo", según recoge el citado medio.

La decisión de Apple afecta especialmente a los propietarios de Macs comercializados antes de 2020, cuando la compañía anunció la migración a los procesadores M1. Aunque los equipos con Intel siguen siendo funcionales para tareas básicas, la pérdida progresiva de soporte en el software de la tienda oficial acelera su obsolescencia.

El contexto: el fin de Rosetta 2 y de macOS Tahoe

Esta decisión se enmarca en la estrategia de Apple por cortar definitivamente cualquier lazo con la era Intel. La compañía ya había anunciado que macOS Tahoe, la versión más reciente de su sistema operativo, es la última que soporta dicho hardware. Cuando macOS 27 Golden Gate llegue en octubre, solo funcionará en dispositivos con Apple Silicon, es decir, con chips M1 o más recientes.

Además, con la introducción de macOS 27 en la WWDC, Apple comunicó que va a discontinuar Rosetta 2, la plataforma que permite ejecutar aplicaciones basadas en la arquitectura de Intel en los Mac con Apple Silicon. En adelante, las aplicaciones que no dispongan de una versión nativa para ARM ya no se podrán ejecutar en los ordenadores más modernos de la compañía.

La combinación de ambas medidas dibuja un escenario en el que la arquitectura Intel desaparece por completo del ecosistema macOS, tanto en el hardware antiguo como en el software de transición. Para los usuarios que aún dependen de un Mac con chip Intel, la recomendación práctica pasa por revisar qué aplicaciones críticas dependen de actualizaciones periódicas y valorar una eventual migración a hardware más reciente antes de que el soporte desaparezca por completo.