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China busca replicar el 'momento DeepSeek' en salud: el plan para convertirse en potencia sanitaria mundial

Fotografía que ilustra la noticia: China busca replicar el 'momento DeepSeek' en salud: el plan para convertirse en potencia sanitaria mundial
(xataka.com)

China está replicando en el sector sanitario el impulso que vivió con DeepSeek en inteligencia artificial. Un análisis publicado por Rest of World y recogido por Xataka detalla cómo el país asiático está transformando la atención médica, el desarrollo de medicamentos y las interfaces cerebro-ordenador, con un modelo que promete tratamientos más accesibles pero que también intensifica la rivalidad tecnológica con Estados Unidos.

La sanidad china, construida alrededor de la IA y las superapps

En China, los pacientes pueden pedir cita médica a través de WeChat o Alipay, consultar resultados de pruebas e incluso hablar con un avatar de IA para resolver consultas a distancia. Según la doctora Ruby Wang, entrevistada por Rest of World, esta integración de la tecnología en la sanidad no es un añadido, sino un pilar estructural. "Con una población enorme, tienes que priorizar la comodidad y el acceso porque no hay otra forma de cubrir las necesidades", explica Wang.

La IA se emplea en triaje, diagnóstico por imagen y seguimiento de enfermedades crónicas, como respuesta a la elevada presión asistencial y a las diferencias entre las grandes ciudades y las zonas rurales. En algunos pueblos, un médico atiende a más de 2.000 personas, y la IA actúa como segunda opinión. Sin embargo, Wang reconoce que este modelo es difícilmente exportable a Occidente, donde afirma que "jamás aceptaría un avatar médico con inteligencia artificial".

Desarrollo de fármacos: del 'hecho en China' al 'creado en China'

China ya no se limita a fabricar medicamentos, sino que también los desarrolla. Su ventaja reside en una gran población para ensayos clínicos, una amplia red hospitalaria, costes competitivos y una industria capaz de escalar la producción. "China tiene científicos muy buenos que están desarrollando medicamentos muy buenos a una escala increíble", afirma Wang, autora de 'China Cure: The Rise of a Biotech, AI Medicine, and Global Health Superpower'.

Wang compara este momento con el impacto de DeepSeek en la IA, aunque matiza que no es un avance repentino: "Fueron necesarias décadas de despilfarro, errores y esperas para recuperar el talento". La participación de China en acuerdos globales de licencias de medicamentos podría alcanzar el 60% este año, según Wang. No obstante, persisten limitaciones: aunque es competitiva en oncología, está menos madura en inmunología, y muchas empresas chinas saben desarrollar fármacos pero no venderlos ni integrarlos en un ecosistema de salud. Por ello recurren a acuerdos con farmacéuticas occidentales, como el firmado con Pfizer por hasta 10.500 millones de dólares para desarrollar doce medicamentos oncológicos.

Chips cerebrales y dispositivos médicos: la estrategia integral de China

En marzo de este año, China aprobó el sistema NEO de Neuracle para personas con lesiones medulares, el primer caso de interfaz cerebro-ordenador invasiva para uso comercial. Este hito se enmarca en una estrategia más amplia que ha convertido los chips cerebrales en prioridad nacional, hasta el punto de aparecer en su último plan quinquenal de salud.

Wang destaca que China "cuenta con ventajas en todo el ecosistema: cadenas de suministro de electrónica y hardware, capacidad de ingeniería y fabricación, importantes centros clínicos, experiencia en IA y un sólido apoyo estatal". El objetivo no es solo competir en implantes sofisticados, sino también fabricar dispositivos médicos, equipos de ecografía y robots quirúrgicos más asequibles para países con menos recursos.

Tensiones geopolíticas y el debate sobre la salud como derecho humano

El ascenso de China como potencia sanitaria ha llevado a Estados Unidos a aplicar restricciones en contratos públicos, inversiones y acuerdos en biotecnología considerada estratégica. La doctora Wang critica esta visión: "Los medicamentos no deberían estar sujetos a aranceles, ni desde un punto de vista ético ni legal, ya que el acceso a ellos es un derecho humano. Sin embargo, de alguna manera, lo están".

Wang advierte de que tratar la salud como una cuestión de seguridad nacional puede fragmentar la investigación, encarecer los tratamientos y dificultar el acceso a ellos en otras regiones. Para ella, "los productos chinos son más baratos y escalables, algo muy importante para los países en desarrollo". Así, el modelo aplicado en las zonas rurales de China podría ser útil en otros lugares con escasez de médicos y recursos.