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Compras en AliExpress, Temu o Shein: arranca el periodo de pruebas de la nueva tasa aduanera de la UE

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(El Español)

Comprar en AliExpress, Temu o Shein será más caro en la Unión Europea. La Agencia Tributaria arranca este 1 de octubre un periodo de pruebas para la nueva tasa aduanera de 2 euros por artículo, que se sumará a la tasa fija de 3 euros vigente desde julio. El sobrecoste total puede superar los 5 euros por producto y dependerá de cómo cada plataforma decida repercutirlo.

Qué cambia y cuándo

El marco fiscal y aduanero que la UE prepara para frenar la entrada masiva de pequeños paquetes asiáticos ya tiene fechas. Según la información publicada por El Español, la Agencia Tributaria ha confirmado que el 1 de octubre comienza un periodo de pruebas para la nueva tasa de tramitación de ventas a distancia importadas, que se aplicará de forma efectiva a partir de noviembre.

Esta tasa se suma a la que entró en vigor el 1 de julio: una tasa aduanera fija de 3 euros por cada categoría de mercancías, que eliminó la antigua exención para envíos de valor inferior a 150 euros. Con la nueva tasa de 2 euros por artículo, el recargo total puede alcanzar fácilmente los 5 euros por producto, una cifra que en muchos casos supera el valor del propio artículo.

El Consejo Europeo fijó el pasado 21 de septiembre el importe de la nueva tasa en 2 euros por cada artículo que pase la aduana. No es una cantidad fija por paquete: depende del número de partidas declaradas. Cada categoría de producto dentro de un mismo pedido suma su propia tasa, de modo que un paquete con tres categorías distintas acumulará 6 euros solo en concepto de esta nueva tasa, antes de sumar los aranceles correspondientes.

Por qué se aplica y a quién afecta

La medida responde al crecimiento explosivo de las compras transfronterizas de bajo coste en plataformas como AliExpress, Shein o Temu. El volumen de pedidos que cruzan cada día las fronteras europeas había convertido en insostenible el sistema anterior de exenciones, pensado para envíos esporádicos y no para un flujo masivo de mercancías.

La nueva tasa de tramitación tiene como destino financiar las inspecciones, la supervisión técnica y los controles fronterizos. Es, por tanto, una herramienta de financiación de la maquinaria aduanera europea, y no un arancel proteccionista al uso. Pero para el consumidor final, la distinción es irrelevante: el sobrecoste se suma al precio que ya paga por el producto.

El diseño de la medida busca trasladar a las plataformas la responsabilidad legal de gestionar los trámites aduaneros, pero la norma no especifica quién debe asumir el coste final. Esto deja un margen de decisión a cada compañía: podrán absorber el recargo, repercutirlo en el precio del producto o aplicarlo como un cargo adicional durante el proceso de compra. En la práctica, el usuario verá encarecerse su pedido, aunque la mecánica exacta dependerá de la estrategia comercial de cada plataforma.

Qué implica para el consumidor

La consecuencia más directa es que los productos de bajo coste dejan de ser tan atractivos. Con un recargo potencial de 5 euros o más, muchos artículos que antes costaban menos de 10 euros pasan a encarecerse notablemente, hasta el punto de que el coste de las tasas puede superar al del propio producto.

El hecho de que la tasa se calcule por partida aduanera y no por envío añade complejidad. Un mismo pedido con artículos de distintas categorías acumulará varias tasas, lo que dispara el precio final en función del contenido del paquete. La previsión es que el sistema de pruebas que arranca este jueves permita verificar que la Agencia Tributaria calcula correctamente la tasa y accede a la información de cada producto, antes de que el cobro efectivo se ponga en marcha en noviembre.

Para los consumidores habituales de estas plataformas, la recomendación es revisar el desglose de precios en el momento de la compra y calcular si el sobrecoste sigue mereciendo la pena. La decisión de si el pago lo asume la plataforma o lo traslada al cliente dependerá de cada compañía, pero la tendencia apunta a que el coste acabará repercutido en el precio final que paga el consumidor.