La UE prohibirá desde el 2 de diciembre las apps de IA que generen desnudos sin consentimiento

La Unión Europea activará el próximo 2 de diciembre la prohibición de las aplicaciones de inteligencia artificial que generan o manipulan contenido sexual íntimo de personas reales sin su consentimiento. La medida, anunciada en marzo, forma parte del Reglamento de Inteligencia Artificial europeo y llega en un momento en el que la industria de la ciberseguridad documenta un crecimiento crítico de estos servicios.
Un veto con fecha: qué cambia el 2 de diciembre
La norma europea, aprobada tras un largo proceso legislativo, penalizará a partir del 2 de diciembre la creación de imágenes íntimas falsas de personas reales sin consentimiento explícito. La prohibición abarca tanto la generación como la manipulación de contenido sexual sintético, e incluye expresamente la creación de material de abuso infantil mediante inteligencia artificial. Según ha adelantado El Español, la Comisión Europea anunció esta medida el pasado mes de marzo y ahora entra en su fase de aplicación más estricta.
El texto legislativo no solo se dirige a los creadores de este contenido, sino también a las plataformas que facilitan su distribución masiva. Las instituciones comunitarias han decidido establecer un marco que castigue de forma severa tanto la producción como la difusión de estos materiales, en un intento de frenar una práctica que se ha extendido con la democratización de las herramientas generativas.
La fecha del 2 de diciembre marca el inicio de una nueva etapa en la regulación europea de la inteligencia artificial. Las empresas que operan en el espacio digital europeo deberán adaptar sus productos y servicios para cumplir con las nuevas exigencias, que incluyen la obligación de garantizar la transparencia en la generación de contenido sintético.
ESET advierte de que estos servicios superan los 40 millones de visitas mensuales
La compañía de ciberseguridad ESET ha emitido una alerta en la que documenta el volumen que ha alcanzado el ecosistema de aplicaciones móviles, páginas web y canales automatizados dedicados a crear falsos desnudos femeninos mediante inteligencia artificial. Según la firma, estos servicios en la sombra superan holgadamente los 40 millones de visitas mensuales en todo el mundo.
La cifra refleja la dimensión de un problema que se ha visto agravado por la vertiginosa evolución de la tecnología generativa, que permite alterar fotografías cotidianas para fabricar contenido íntimo hiperrealista. ESET advierte de que la actual democratización de estas herramientas ha convertido a cualquier ciudadano con presencia en redes sociales en una víctima potencial.
La urgencia de desplegar el escudo normativo antes de que termine el año responde a esta dura realidad expuesta por la industria de la ciberseguridad. El material de abuso infantil generado por IA también aumentó drásticamente en internet durante 2025, según un informe citado en la información publicada por El Español, lo que refuerza la necesidad de una intervención contundente contra esta nueva forma de violencia digital.
Marcas de agua y códigos penales: las obligaciones para plataformas y Estados
Más allá del veto directo a la generación de contenido sexual sintético, el Reglamento de IA impone a las grandes plataformas tecnológicas y a los desarrolladores la obligación de garantizar la transparencia. Esta exigencia se traduce en la aplicación de marcas de agua o identificadores digitales imborrables que revelen de inmediato el origen artificial de los archivos multimedia.
La medida se complementa con la reciente directiva europea sobre violencia contra las mujeres, un texto enfocado en castigar las consecuencias de la difusión pública de estas imágenes. Las autoridades comunitarias han fijado el 14 de junio de 2027 como fecha límite para que todos los Estados miembros incorporen estas directrices a sus ordenamientos jurídicos nacionales.
En la práctica, esta directiva forzará a actualizar los códigos penales de cada país europeo para castigar con penas de prisión estas conductas, tipificando los abusos generados por inteligencia artificial como un delito específico. El objetivo declarado por las instituciones europeas es asegurar que la innovación tecnológica respete siempre los derechos fundamentales, especialmente en lo relativo a la privacidad y la integridad de las personas.



