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El centro de datos portátil de la F1 que viajó de Monza a Madrid en 24 horas

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(El Español)

La Fórmula 1 ha estrenado este fin de semana el circuito MadRing en Madrid, y con él ha desplegado su infraestructura tecnológica más crítica: un centro de datos portátil que se trasladó desde Monza por carretera en apenas 24 horas. El sistema, apoyado por Lenovo, procesa entre 600 y 650 terabytes por gran premio y mantiene la conexión con un centro secundario en Reino Unido.

Un traslado exprés entre dos grandes premios

El Gran Premio de Italia se celebró el pasado fin de semana en Monza. Siete horas después de la bandera a cuadros, el hardware técnico de la F1 fue cargado en camiones con doble chofer para recorrer la distancia hasta Madrid sin detenerse. El lunes 7 por la noche llegó a la capital española, y los ingenieros tuvieron apenas unos días para conectarlo y probarlo antes del gran premio.

Lee Wright, Director Asociado de TI de Fórmula 1, explicó que la instalación en Madrid no es la misma que la de Monza, pero comparten un único juego de hardware. "Tenemos dos estructuras físicas, la de Madrid no es la misma de Monza, pero solo un juego de hardware técnico", señaló en declaraciones recogidas por El Español.

El jueves por la tarde se realizó una prueba de alta velocidad con el Safety Car para verificar los sistemas de cronometraje y telemetría, un ensayo imprescindible antes de que los 22 monoplazas comenzaran a rodar.

De 14 contenedores a 3: la consolidación del centro de datos

La infraestructura que ahora se despliega en cada gran premio ha experimentado una reducción drástica. En 2017, el centro de datos de la F1 pesaba 250 toneladas y viajaba en 14 contenedores. Hoy, gracias a la virtualización y a servidores compactos Lenovo T3 Tiny, el Event Technical Center (ETC) cabe en solo 3 contenedores.

La cercanía física de los servidores al pit lane es clave para reducir la latencia a casi cero, un factor del que dependen los ingenieros para tomar decisiones estratégicas en milésimas de segundo. Antes, procesar la telemetría en Reino Unido añadía un retraso de al menos 300 ms en circuitos como Melbourne; ahora, con la nueva plataforma de contenedores ejecutada en pista, los datos se entregan a los equipos y a la FIA con latencias extremadamente bajas.

El ETC agrega todas las señales del circuito: cámaras, micrófonos, datos de los coches, cronometraje y telemetría. Cada monoplaza actual se comporta como un centro de datos rodante, equipado con más de 300 sensores que transmiten en tiempo real información sobre temperatura de neumáticos, flujo de combustible o aerodinámica.

Cifrado total y conexión remota con Reino Unido

La privacidad de los datos es una prioridad absoluta. La telemetría de cada equipo viaja totalmente cifrada, y ni siquiera el personal de la F1 puede descifrar los canales privados de una escudería; solo ellos tienen la clave. Cualquier filtración podría anular la carrera, según explicó Wright.

El sistema es bidireccional: además de extraer datos del coche, envía información a los pilotos, como avisos de comisarios, luces en el volante, estado del coche de seguridad virtual y señales de activación del DRS.

La transmisión hacia el Media and Technology Center (MTC) en Biggin Hill, Reino Unido, se realiza a través de dos circuitos ópticos de 10 Gbps geográficamente independientes, que envían unos 8,5 Gbps cada uno. En total, unas 300 personas trabajan como un solo equipo: 160 en pista y 140 en Reino Unido, donde se procesa la información para distribuir la señal internacional que ven los aficionados de todo el mundo.

La pandemia impulsó el modelo remoto y la IA acelera el análisis

La pandemia reforzó la apuesta de la F1 por la tecnología en remoto. "Nos permitió mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal de nuestro equipo", afirmó Wright, quien destaca que ahora puede trabajar desde Biggin Hill sin viajar a las 15 carreras al año.

La inteligencia artificial también ha ganado protagonismo en el análisis de datos, permitiendo generar gráficos y comprobar muchos más detalles con mayor rapidez. No obstante, la última palabra sigue en manos de los ingenieros.

Wright describió el sistema con una precisión de 5 decimales de segundo en el registro de la posición exacta del coche, un nivel de detalle que resulta esencial para el cronometraje y las decisiones estratégicas durante la carrera.