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El pueblo de Washington que vio caer su pobreza del 29,4% al 6,2% gracias a los centros de datos

Fotografía que ilustra la noticia: El pueblo de Washington que vio caer su pobreza del 29,4% al 6,2% gracias a los centros de datos
(xataka.com)

Quincy, una localidad agrícola de 8.500 habitantes en el estado de Washington, se ha convertido en el contraejemplo de las críticas que reciben los centros de datos por su consumo de energía y agua. Gracias a la llegada de Microsoft en 2006, seguida de Yahoo, Intuit y otras compañías, el pueblo ha visto caer su tasa de pobreza del 29,4% en 2012 al 6,2% en 2024, y ha multiplicado por 13 la recaudación de impuestos a la propiedad, lo que ha permitido financiar escuelas, hospitales y hasta un centro acuático municipal de 15 millones de dólares.

El desembarco de Microsoft y el impulso fiscal

Microsoft llegó a Quincy en 2006 buscando terreno barato y energía hidroeléctrica abundante procedente de las presas del río Columbia, una ventaja que resolvía los conflictos tradicionales con estas instalaciones. La compañía fue seguida por Yahoo, Intuit y otras empresas tecnológicas, que rodearon el pueblo de infraestructura digital y se convirtieron en el motor de las cuentas públicas locales.

La magnitud del cambio se refleja en las cifras fiscales. En 2006, los diez mayores contribuyentes de Grant County —donde se ubica Quincy— acumulaban un valor tasado combinado de 313 millones de dólares; en 2025 superan los 6.100 millones. Siete de esos diez grandes contribuyentes son centros de datos, y seis de ellos están en Quincy.

Ese aumento del valor fiscal se traduce en ingresos: la recaudación pasó de 4,2 millones de dólares en 2006 a 54,2 millones, un incremento del 1.277%. Los centros de datos asumieron una parte enorme de la factura fiscal que antes se repartía entre muchos menos contribuyentes, lo que ha permitido reducir un 70% los impuestos sobre las propiedades respecto a 2006.

Empleo y reinversión en el pueblo

Aunque los centros de datos no generan mucho empleo directo, en Quincy el impacto laboral ha sido considerable. Solo los centros de datos de Microsoft emplean actualmente a unas 400 personas, y la compañía prevé rondar los 700 empleados y contratistas a finales de 2026, con salarios medios muy superiores a los de la región.

El dinero de los impuestos se ha reinvertido en el pueblo: nuevo instituto, hospital, ayuntamiento y parque de bomberos; sistemas de agua y aguas residuales renovados; y aceras y pavimento que ahora cubren la mayor parte de la localidad. Antes de la llegada de los centros de datos, apenas un 5% de las calles tenía aceras; ahora rondan el 80%, y el 95% de las vías están pavimentadas. La última gran obra es un centro acuático municipal de 15 millones de dólares.

El problema del agua y los límites del modelo

Quincy tenía dos ventajas claras: energía hidroeléctrica barata y terreno disponible. Pero el agua ha planteado problemas. Los centros de datos representan aproximadamente el 10% del consumo de agua de la localidad para la refrigeración de sus sistemas. Microsoft ha financiado una infraestructura de reutilización de agua con 31 millones de dólares; la instalación es propiedad de la localidad y la opera, pero es Microsoft quien asume los costes operativos.

El modelo tiene límites. Los centros de datos ya consumen una parte importante de la electricidad disponible en Grant County, y el crecimiento de la industria amenaza con comprometer el suministro eléctrico de una región que antes iba sobrada. Además, las exenciones fiscales pueden acabar neutralizando las ventajas económicas. No es un modelo fácil de replicar: requiere condiciones energéticas y fiscales específicas, y un equilibrio entre beneficios y costes que pocas localidades consiguen.

La excepción que confirma la regla

Quincy es un caso ejemplar, pero no la norma. Mientras este pueblo celebra sus números, en otros lugares de EEUU la resistencia a los centros de datos es intensa. Microsoft ha tenido que abandonar un proyecto de 244 acres en Caledonia (Wisconsin) en 2025 después de que más de 2.000 personas firmaran contra la iniciativa, y en Indiana otro proyecto similar ha generado protestas por su impacto sobre el agua y la electricidad.

Según Reuters, hay 142 protestas en 42 estados de EEUU contra estas infraestructuras. Quincy no quiere ser la excepción, pero el sentir general sigue siendo contrario a las instalaciones. La historia de este pueblo, con su caída de pobreza y su superávit fiscal, sirve a Microsoft para defender su discurso de 'la comunidad es lo primero' en un momento de fuertes críticas.