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Microsoft reorganiza su negocio en torno a los agentes de IA tras invertir 190.000 millones en 2026

Fotografía que ilustra la noticia: Microsoft reorganiza su negocio en torno a los agentes de IA tras invertir 190.000 millones en 2026
(xataka.com)

Microsoft ha comunicado a sus inversores una reorganización interna que sitúa a los agentes de inteligencia artificial en el centro de su estrategia. La compañía, que según Statista ha gastado unos 190.000 millones de dólares en IA durante 2026, estructura ahora su negocio en dos grandes segmentos: IA e infraestructura, y dispositivos de consumo.

Dos segmentos para un negocio de 331.800 millones

En su carta anual a los accionistas, el consejero delegado Satya Nadella explica que Microsoft pasa a organizarse en dos grupos principales: agentes de IA e infraestructura, por un lado, y dispositivos de consumo, por otro. "Los agentes ya no son una característica dentro de los productos de Microsoft; son el principio organizativo de la empresa", indica la comunicación.

La decisión llega en un momento de gasto intensivo en IA. Según datos de Statista citados por la propia compañía, Microsoft ha destinado unos 190.000 millones de dólares a inteligencia artificial en el ejercicio 2026. La cifra busca transmitir a los inversores que el desembolso tiene una dirección clara y que los resultados empiezan a reflejarse en los ingresos.

Las cuentas del año fiscal 2026 muestran un crecimiento sostenido: los ingresos totales alcanzaron los 331.800 millones de dólares, un 18% más que el ejercicio anterior. La división Microsoft Cloud aportó 214.400 millones, un 27% más, mientras que Azure superó por primera vez los 100.000 millones en ingresos. El beneficio operativo creció un 21%, hasta los 155.200 millones.

Nadella afirma tener "confianza en los beneficios a largo plazo" de las inversiones en IA, citando la demanda existente y las mejoras de eficiencia que espera lograr con el silicio propio.

La arquitectura que separa el entorno de ejecución del modelo

Más allá de la reestructuración, la carta de Nadella contiene un detalle técnico relevante para las empresas que adopten agentes de IA. El consejero delegado describe un sistema en el que el "entorno de ejecución" —el contexto, la memoria y las acciones que un agente puede realizar— está separado del propio modelo de IA.

En la práctica, eso significa que una empresa podría cambiar un modelo por otro sin perder lo que sus agentes han aprendido sobre su negocio. Esa arquitectura encaja con la estrategia de Microsoft de situarse como la capa intermedia entre los modelos de frontera, ya sean los suyos o los de OpenAI, Anthropic y otros laboratorios, y las aplicaciones empresariales.

Para reducir el coste de uso, Microsoft apuesta por su propio silicio. Nadella ha destacado el nuevo chip Maia 300, que afirma ofrece un 40% más de tokens por vatio que los principales sistemas basados en GPU. La compañía espera que el silicio propio impulse una mayor parte de su flota, sin abandonar la colaboración con Nvidia, AMD e Intel.

Windows como base para una IA "ilimitada"

El segmento de Dispositivos y Consumo, la otra pata de la reorganización, plantea que el trabajo con IA pueda moverse entre la nube y el equipo del usuario. Nadella señala que los más de 1.600 millones de dispositivos Windows activos mensuales sirven como base para ejecutar modelos potentes de forma local. Si esa estrategia funciona, la IA podría volverse "ilimitada" para el usuario, según el directivo.

Microsoft también ve margen para una nueva clase de dispositivos "centrados en los agentes". La compañía no ha dado más detalles sobre esos productos, pero la apuesta por el procesamiento local busca reducir la dependencia de la nube y sus costes asociados.

La carta emplea el término "Superinteligencia" en lugar de "IA" de forma recurrente. Ese lenguaje coincide con la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitida el pasado 29 de septiembre, que instaba a las agencias federales a adoptar esa denominación. El cambio terminológico refleja cómo Microsoft y el resto de grandes tecnológicas se alinean con el lenguaje de Washington.