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SpaceX y Nvidia unen fuerzas para llevar centros de datos de IA a la órbita terrestre

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(El Español)

SpaceX ha dado un paso concreto hacia la instalación de centros de datos en el espacio. La compañía de Elon Musk ha presentado las especificaciones de su satélite de inteligencia artificial IA1 y ha revelado una colaboración con Nvidia para adaptar su sistema de computación Vera Rubin NVL72 a la órbita terrestre baja, según la información publicada por El Español.

El problema energético empuja la computación al espacio

El plan de SpaceX no surge en el vacío. Los centros de datos terrestres que soportan el entrenamiento y la ejecución de modelos de IA se enfrentan a un límite físico: la energía y el espacio. Según los datos que maneja la compañía y que recoge la publicación, Goldman Sachs estima que la demanda energética de estos centros aumentará un 165% para 2030.

Este crecimiento ha provocado un fuerte movimiento de rechazo en países como Estados Unidos, donde los vecinos de las instalaciones protestan por la presión sobre la red eléctrica y el encarecimiento de la energía. Un informe de la ONU citado en el artículo advierte de que este crecimiento imparable "entraña graves riesgos para los ecosistemas acuáticos y presenta expectativas insostenibles para el futuro".

Ante este escenario, la opción orbital gana fuerza. Los defensores de la idea sostienen que los centros de datos espaciales eliminarían las restricciones físicas terrestres y podrían funcionar como respaldo de emergencia ante ciberataques o desastres naturales que afecten a las instalaciones en tierra.

El satélite IA1: cifras y arquitectura

A principios del verano de 2026, el propio Elon Musk describió en una actualización técnica el lanzamiento de satélites con IA equipados con células solares, radiadores y enlaces ópticos láser de alta velocidad para la comunicación de datos entre la Tierra y la órbita. Según la información publicada por El Español, cada satélite de IA generaría 150 kW de potencia máxima y 120 kW de forma constante.

Estos satélites, que se lanzarían a bordo de los vehículos de carga pesada Super Heavy y Starship, tienen unas dimensiones notables: unos 30 metros de altura y 75 metros de envergadura con los paneles solares desplegados. Este lanzadera se está desarrollando también para dar soporte a las futuras misiones lunares del programa Artemis.

Musk ha defendido que la próxima generación de satélites Starlink ya cuenta con gran parte de la tecnología necesaria para avanzar hacia centros de IA, lo que significaría que el proyecto no parte de cero. La compañía prevé además inaugurar una planta de producción centrada específicamente en satélites con IA para cubrir el alto ritmo de lanzamiento necesario.

La colaboración con Nvidia: el sistema Vera Rubin NVL72 en órbita

El anuncio más reciente une a SpaceX con Nvidia. Ambas compañías han informado de su colaboración para poner en órbita un sistema Vera Rubin NVL72, el mismo que el fabricante de chips utiliza para sus centros de datos terrestres a escala de rack. Ninguna de las dos empresas ha aclarado en qué consiste exactamente que el sistema sea "optimizado para el espacio", aunque se podría pensar que requiere protección frente a la radiación y las bajas temperaturas.

Las cifras del hardware son relevantes para dimensionar el proyecto. El NVL72 completo consta de 72 GPU Rubin, 36 CPU Vera, SuperNIC ConnectX-9 y DPU BlueField-4, alojados en 18 bandejas de computación y nueve bandejas de conmutación NVLink. Nvidia afirma que cada unidad, más el rack, pesa aproximadamente 1.800 kg, el equivalente a una camioneta.

Los bastidores MGX que Nvidia utiliza para alojar cada NVL72 miden aproximadamente 600 mm x 2.293 mm x 1.068 mm de profundidad. El cohete Falcon 9, el principal de SpaceX, es capaz de lanzar 22.800 kg a la órbita terrestre baja y su cofia mide 13,1 metros de alto con 5,2 metros de diámetro, lo que implica que puede albergar varios de estos sistemas en un solo lanzamiento.

SpaceX ha demostrado que puede lanzar más de 100 misiones Falcon 9 al año, lo que permitiría un ritmo de despliegue sostenido. La compañía ha indicado en el comunicado haber diseñado el sistema en colaboración con Nvidia, mientras que el fabricante de chips señala que los centros de datos satelitales de SpaceX se basarán en su sistema optimizado.

La saturación de la órbita y las críticas de la NASA

El proyecto no está exento de controversia. Cuando se le preguntó por las preocupaciones sobre la saturación del espacio, Musk respondió con optimismo: "Hay mucho espacio ahí arriba, así que incluso cuando hablamos de miles, o incluso, ya sabes, hasta un millón de satélites, sí, hay espacio de sobra para moverse. El espacio es realmente inmenso, así que no es que vaya a estar abarrotado".

No todo el mundo comparte esa visión. Una investigación firmada por la NASA a finales del año anterior señala que el 96% de las imágenes obtenidas de algunos observatorios espaciales en la órbita baja terrestre (LEO) podrían verse contaminadas en la próxima década debido a la contaminación lumínica producida por los satélites.

Las proyecciones indican que podría haber 560.000 satélites en órbita para 2037, lo que implicaría que un 39,6% de las imágenes del telescopio Hubble quedarían afectadas, siendo este el observatorio menos perjudicado. El proyecto de SpaceX y Nvidia añade así una nueva dimensión a un debate que ya estaba abierto con la constelación Starlink y que enfrenta el despliegue de infraestructura crítica con la preservación del cielo como recurso científico.